Dominarse para Dirigir: Por Qué el Nuevo Liderazgo se Decide en el Espejo
Dominarse para Dirigir Liderazgo E Inteligencia Emocional Dominarse para Dirigir: Por Qué el Nuevo Liderazgo se Decide en el Espejo El liderazgo, hoy, no es un puesto. Es una influencia emocional aplicada con la disciplina de un relojero. Y la gran ironía del mundo corporativo es que todo se decide en el terreno menos predecible: el humano. E n el teatro corporativo actual —ese donde los indicadores bailan con la ansiedad de un corredor novato y los organigramas cambian de forma como nubes antes de tormenta— el liderazgo ha dejado de ser un cargo para convertirse en un arte escurridizo. Durante décadas se creyó que un directivo competente era aquel que recitaba cifras como si fueran mantras y mantenía su Excel más pulcro que su escritorio. Pero el tiempo, implacable y un poco sarcástico, se encargó de demostrar que dirigir personas exige más que talento técnico: exige dominarse… para poder dirigir. Paradójico, ¿no? Empresas que invierten fortunas en plat...